miércoles, 15 de enero de 2014

Algo se acerca... lenta y preocupantemente

Crítica a la no publicación de BMZ5



Se acabó el 2013, comenzó el 2014, llegó la primera quincena del año, y de Bogotá Masacre Zombie #5 (BMZ5) se sabe poco. Cada cierto tiempo uno se acercaba a las redes sociales de GO UP a la espera de la llegada de la horda... Se anticipaban 36 páginas para el cierre de una serie que si bien ya no estaba en la cresta de la ola, parecía aún surfearla, teniendo en cuenta toda la bulla mediática... Las promesas de futuros cómics con nuevos personajes y otras líneas temáticas no sólo auguraban sino que precisaban un cierre. De eso quedaron un montón de personajes raros que aún esperan turno para tener una vida impresa distinta a los afiches tipo pin-up y las postales promocionales diseñados para la FILBO.

Después de meses de promesas, de la preventa, de búsqueda de patrocinio privado, de anuncios de expectativa, de poner a andar el proyecto infructuosamente en un émulo enjuto de Kickstarter, se acercan a sus seguidores nuevamente, esta vez con un banner que muestra un logo magentoso de BMZ, sin imagen alguna, banner tímido y sin sutilezas. Pareciera que quiere decir: "Hey, ¿nos recuerdan?, aquí estamos, no desesperen, y con las uñas o como sea le responderemos a nuestras decenas de lectores".


Tanto lectores y admiradores como aficionados a los zombies y a los cómics hemos esperado por meses, impacientes, el último capítulo de esta publicación, así ya no la siguiéramos (quizá algunos desencantados por los dibujos acartadonados, tal vez otros por la historia desangelada). ¿Por qué?

En ese proceso tortuoso, claro, vimos la cara real del estado del cómic editado en Colombia.

¿Es una empresa quijotesca promover el cómic fantástico nacional? ¿Cuatro números saturaron el mercado de la primera publicación serial de un "zomic" en Colombia? ¿Toca conformarse con las "sólidas industrias" unipersonales de la caricatura política, el cómic histórico y los libros ilustrados infantiles? ¿Toca matarse por las subvenciones estatales, aspirar a los diminutos espacios otorgados por las revistas culturales o buscar editorial, proyectos o experiencia fuera del país?

El cómic en Colombia parece un pequeño cementerio con muchos zombies y pocos supervivientes. Es un tipo de publicación menospreciada, los nuevos proyectos difícilmente se sostienen y rara vez subvierten los números rojos. Más allá del desinterés de las editoriales grandes, las políticas restrictivas hacia estas publicaciones y la precaria situación económica del país, esta es una época en la que emergen como nunca y tratan de sostenerse como pueden editoriales y proyectos gráficos independientes.

Se siguen buscando soñadores. (JR)